Vapeo, el falso inocente: Qué le hace al corazón y a los pulmones.
Hoy vamos a hablar de algo muy presente en adolescentes y adultos jóvenes: el vapeo. Mucha gente cree que es «solo vapor» y que es mucho más seguro que el cigarrillo. Pero ¿qué hay de cierto en esto? ¿Puede dañar el corazón y los pulmones? Nos lo explica el doctor Guillermo Oller, cardiólogo
y director médico de INSCOR.
¿Qué es exactamente el vapeo y por qué se ha puesto tan de moda?
El vapeo es usar cigarrillos electrónicos que calientan un líquido y generan un aerosol que la persona inhala. Ese líquido suele llevar nicotina, aromas y otras sustancias químicas.
Se ha puesto de moda porque se vende como algo «más seguro», no huele a tabaco y viene con sabores atractivos, lo que engancha mucho a jóvenes y adolescentes. Pero «más seguro que el tabaco» no significa seguro.
Vamos al corazón: ¿qué le hace el vapeo al sistema cardiovascular?
Sabemos que la nicotina del vapeo, igual que la del cigarrillo, activa el sistema nervioso simpático: Sube la frecuencia cardiaca y la presión arterial.
Aumenta la rigidez de las arterias y empeora la función del endotelio, que es la capa interna de los vasos.
Estudios recientes en humanos muestran que, tras vapear, hay un aumento agudo de tensión arterial, frecuencia cardiaca y rigidez arterial, muy parecido a lo que vemos con el cigarrillo convencional. A medio-largo plazo, esto se asocia a:
• Mayor riesgo de hipertensión
• Más inflamación y estrés oxidativo
• Pueden favorecer infarto, ictus y arritmias.
El mensaje sencillo es: no es inocuo para el corazón y, en jóvenes, puede estar acelerando una enfermedad cardiovascular que no veremos hasta años después.
¿Y qué ocurre con los pulmones? ¿Es verdad que solo es "vapor de agua"?
No, no es agua. Es una mezcla de partículas ultrafinas, solventes, metales, aromas y, a veces, aceites. Eso provoca:
• Inflamación e irritación crónica de los bronquios.
• Mayor riesgo de bronquitis, crisis asmáticas y empeoramiento del EPOC en personas predispuestas.
Y luego está lo más grave: la EVALI, una lesión pulmonar aguda asociada al vapeo, descrita en brotes con pacientes jóvenes que acabaron hospitalizados, algunos en UCI, con dificultad respiratoria severa.
También se han descrito casos de bronquiolitis obliterante («pulmón de palomitas»), una cicatrización de las vías aéreas pequeñas que puede dejar una limitación respiratoria irreversible.
¿Es realmente mejor que el cigarrillo?
Hay dos mensajes distintos:
Para un fumador adulto que no consigue dejar el tabaco, usar un vapeador de forma transitoria, bien controlada y con un plan para abandonarlo, puede ser menos dañino que seguir fumando un paquete al día.
Pero para un adolescente o un adulto joven que no fumaba, empezar directamente por el vapeo es abrir la puerta a la adicción a la nicotina y a un daño cardiopulmonar que antes no tenía. Lo que vemos en consulta es que muchas veces el vapeo no sustituye al tabaco, sino que se convierten en usuarios duales: fuman y vapean, sumando riesgos.
¿Qué le recomendaría el Doctor Oller como cardiólogo?
Tres ideas claras:
- Si nunca has fumado, no empieces a vapear. No es un juguete ni una moda inocente.
- Si estás vapeando, especialmente si eres joven, plantéate seriamente dejarlo: Hay programas para dejar el tabaco y el vapeo con apoyo médico, psicológico y, si hace falta, fármacos.
- Si ya tienes enfermedad cardiovascular o respiratoria, el vapeo no es seguro: hay alternativas mucho más estudiadas para dejar de fumar (parches, chicles, medicación, acompañamiento especializado).
Y, sobre todo, si notas palpitaciones, dolor en el pecho, falta de aire o tos persistente y vapeas, coméntalo siempre en la consulta. Nos ayuda a relacionar síntomas con el hábito.